15/3/15

Mentiría, siempre.

Mentiría si dijera que todo esto que está terminando fue malo, que el año se llevó tantas cosas que nada quedó, o lo mismo mentiría si dijera que no te quiero o que dejaré de hacerlo alguna vez, si pensara que nada fue enteramente cierto o enteramente nuestro. Mentiría. Lo reconozco, mentiría si fuera necesario una y otra vez, con tal de no olvidar que lo que tuvimos lo tocábamos con la punta de los dedos conforme íbamos abriendo habitaciones secretas de ciudades que nunca antes habíamos pisado y luego apartábamos las telarañas y los miedos. Mentiría si dijera también que volverás. Eso no ocurrirá, pero todo lo demás es tan hermoso o tan verdad en mis costillas que aún así lo dejaría todo tal y como fue. 

Y sabes, sé que lo sabes, que mentiría si dijera que no duele, incluso -lo reconozco- empezaría a faltar a la verdad si no te dijera que ahora duele pero un poquito menos, que duele cada vez menos. Y yo le digo así adiós con la manita al dolor, viéndolo alejarse contigo y tú subida en una luna lunera, más redonda y blanca que una verdad, dejando una estela con tu olor de pelo, a tus cosas buenas y a tu mundo entero. 

Mentiría, y esto es también otra certeza, si dijera que no quiero que te vaya bueno.

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