A veces creemos tanto en las personas, estamos tan convencidos de que son increíbles que las colocamos en un pedestal donde no importa que tanto hagan o digan para nosotros no hay ser más maravilloso que ellos. Luego, esas mismas personas hacen o dicen algo que lastima gravemente nuestro orgullo, nuestro corazón... y se nos caen al lodo. Y los vemos ahí, tirados entre suciedad y mierda y nos preguntamos ¿cómo pudo pasar? ¿cómo fue que de estar en un pedestal fue a caer en lo más bajo? Pero saben, quizá esa persona siempre estuvo ahí, en el lodo, revolcándose como marrano y nosotros no queríamos verlo y tontamente creímos en alguien que no valía la pena. Pero es así, por más que nos adviertan, nos aconsejen o nos digan tenemos que descubrirlo nosotros solitos para poder reconocerlo.
Que triste es entregar todo y creer en alguien que no lo merece. Que triste es que con acciones nos demuestren la clase de personas que son. Que triste es darse cuenta de la realidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario