No dejo de pensarte. No, no he dejado de hacerlo.
¿Recuerdas la primera vez que nos vimos? Wow, que tiempos. Tu sudadera morada, ese corte de cabello que me hacía pensar que eras algo ñoña y tu sonrisa tímida me cautivaron aquel día. Fue un desastre, lo se, pero no cambiaría nada de aquel momento. Los nervios, la emoción, las sonrisas tímidas, los pensamientos, tú tan hermosa y yo tratando de disimular mi torpeza con cualquier comentario burdo.
Dime ¿sigues siendo mía? ¿puedo seguir siendo tuya? ¿podemos?
Nunca nadie se había metido tan dentro de mi mente y corazón... de mi alma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario